Naturalmente esa cara sobre fondo blanco no se parece a mí. O no se
parece a la mí que se arregla para salir o la mí que no puede ocultar la
sonrisa inmensa y profunda del que se sabe fugitivo. Viajero. La
sonrisa del que deja ciudades para adoptar otras. No. Naturalmente la
foto no se parece a mí; a la mí que te escribe un par de líneas
emocionadas.