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luz roja

by mentolada on 1.3.09

Su última moneda es para que no robe. No sabe cuantos enfermos imaginarios hay en esta ciudad. Tampoco cuantos vicios ha mantenido con su paternalismo culposo. No tiene dónde quedarse, lo escucha anunciar a los pasajeros. Ni tampoco tiene que comer. Mañana comenzará su tratamiento. ¿Cuántas mañanas existirán en su repertorio?



Entre los intervalos bruscos de las luces del semáforo y con habilidad acrobática cuenta su tragedia. Con una mano se sujeta con fuerza y con la libre ofrece ademanes y caramelos. ¿Cuántas rutas de pasajeros indiferentes recorrerá para encontrarme? piensa.




gracias sres. pasajeros

¿y si todos los ejecutivos se enferman?

by mentolada on 8.1.09


(fragmento)

Jueves 11 de Setiembre. Las páginas arrancadas del calendario que nos entrega la compañía están meticulosamente apiladas en el escritorio. Revisar una por una. Ver en qué anduve el 2008. Ocho entre dos, cuatro, pienso.

No lo hago. Las dejo ahí; con todas sus anotaciones tachadas, el juego inconsciente entre letra corrida e imprenta y todos esos lapiceros de diferentes tintas y colores. Yo: mis sistemas. Azul. Rojo. Negro. Verde.

Recuerdo el dibujo del domingo por la mañana, casi tarde. Rosa. Celeste. Blanco. Los dos, en pijamas sobre la cama; ella con sus plumones magníficos de punta finísima, dibujándome, yo, abrazando una almohada y sin intención de posar, posando. We sit here stranded but we are doing our best to denied it. Bob Dylan lo hace bien, asiento. Nosotros, también.

Bajo al mínimo el volumen al reproductor de música. No creo que nadie esté preparado para las harmónicas de Dylan después del almuerzo. Sería interesante ver a alguien vomitar a causa de ello. Terminar todos vomitando por disgusto o por contagio al sonido de Subterrenean Homesick Blues. ¿Llevaba harmónica esa canción?

No llego a ella. Desde el cubículo de a lado escucho una canción latin pop imposible, pero con la fuerza y la alegría suficientes para ahogar a mi melancólico Dylan. Lo apago. Tampoco arrojo a la basura al 11 de Setiembre y a los días escondidos debajo de él. Estoy evitándolo. Evitándolos. Supersticiones mías. Vicio.

Yo no empecé a trabajar aquí un día jueves. ¿En qué momento y, más importante, en qué circunstancias arranqué esas tres primeras hojas? Ocho entre dos, cuatro, pienso.






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vals en cuatro tiempos

by mentolada on 5.5.08

Nadie habla de mujeres que se entregan a la desilusión de la noche. Las mismas que compran pruebas de embarazo y píldoras del día siguiente solas al medio día, junto con la loratadina para la alergia y la ranitidina para el estómago. De cómo, a pesar de todo, no aprenden a confiar con cautela y siguen actuando bajo la consigna impía de simplificar la entrega a un todo o nada.

(tampoco)


Nadie habla de ti. Ni de cómo te mueres de miedo al encontrarte con ella y no saber como hacerla tuya cuando ya decidió nunca ser de nadie.


Al final, mira como cedes. Olvidas las vanidades de propietario y aceptas el arriendo. Ese préstamo momentáneo de su dermis, su olor, el sudor que no te apuras en quitarte. El verla levantarse lentamente y con determinación. Vestirse con intervalos rítmicos y pausados, como si no estuvieras. Para luego despedirse amigablemente, con un beso en la mejilla y un hasta luego, sin darse cuenta de nada. Mientras te quedas ahí, con el alma toda desabrigada y el miembro desnudo, sintiendo como si algo estuviese mal en el mundo, como si el que hubiera de dejar anhelos suspendidos sobre la cama destendida deberías ser tú y no ella, toda ruborizada pero serena.


(más aún)

Nadie hablará de ti y cómo te viniste a enamorar cuando ya te habían borrado del cuento. Venir a tenerla cuando para ella ya no significabas nada y toda esa actitud mujeril de dime lo que esto significa (que nunca le salió nada bien) fue por pura cortesía y buenos modales a un ego que de todas maneras terminó herido, porque la educación no pudo con toda esa transparencia orgánica que terminarás extrañando y ya no volverás a encontrar en ninguna otra.

(y especialmente)



Nadie nos habla de la verdadera naturaleza de las opciones descartadas y los caminos nunca recorridos. Posibilidades perdidas es mejor que no sean encontradas, mas bien, sustituidas por taxis desfilando con sólo una pasajera que regresa con todo el sentido común intacto y el corazón tieso. Riendo a medias y para adentro, sin la cabeza ocupada e intranquila en la invención de excusas ni la elaboración de coartadas. Porque no, no hay nadie que espere preocupado en casa. Y es ella sola en su modernidad, en el desapego.



*******




En esta ciudad muy pocos son los que hablan. Muchos murmuran sobre el clima y las reuniones políticas, el tráfico insoportable y el petróleo estratosférico. Murmullos nada más. Sobremesa.






buenos días silenciosos Lima, buenos días


una a, dos a´s, tres a´s, cuatro a´s

by mentolada on 14.12.07

todas las almas

Tengo que admitir que no sabíamos bien lo que estábamos haciendo. Más aún me siento obligado a confesar que no recuerdo bien si fui yo quien propuso ese encuentro fugaz o fue ella con toda esa despiadada inocencia de nínfula quien con una mirada orquestó esos minutos apurados que le robamos a la noche.

Tengo que admitir que no sabíamos bien lo que estábamos haciendo. Más aún me siento obligada a confesar que fui yo quien, escudada tras esos dos vasos de whisky sobre un estómago vacío de todo sentimiento y un corazón exprimido de toda responsabilidad, desechó toda la inocencia sin ni una onza de malicia, deseo ni arrepentimiento; y le regaló esos minutos apurados a él y a la noche.



mi verdad, tu mentira



Cuando caminamos por la calle se inicia una batalla graciosísima de genialidad, donde ni ella ni yo cedemos. Yo pienso esta vez, cada vez, todas las veces que; dónde se esconden chicas así, tan cercanas al cromosoma XY pero con tanto del XX que no te queda otra más que enamorarte perdidamente y en silencio. Rogando tras cada encuentro que ella no caiga a cuenta de que una palabra, gesto, inhalación bastaría para romperte la razón en pedacitos nanóscopicos.

En dónde se esconden estas niñas-mujeres, tan cercanas a los dulces sueños de nuestra infancia y tan por encima de nuestras conservadoras expectativas de la madurez; para poder evitarlas, para poder caminar al otro lado de la calle, tomar otro elevador, subirse a otro tren, escoger otro destino, evitando así toda esta pérdida de la calma, el infinito desasosiego, este abandono de uno mismo, de tu norte, del mañana, de… En dónde se esconden estos seres tan endemoniadamente perfectos de realidad, honestidad y transparencia. En dónde, en dónde, en dónde…



yo anhelo, tu anhelas, nosotros anhelamos




No lamento informarte que a mi no me importó nada. Cero sarcasmo, cero cynicism, cero ill will... honest.

Cuando nos despedimos en la estación de buses en la intersección de Nicollet Ave. y Franklin Ave. recordé que a tan sólo unas cuadras quedaría sin ser reservado cada martes a las 6 y 30 p.m. ese cuarto del Hyatt que por casi cinco meses se convirtió en una de las razones para extender mi estadía y posponer tu viaje.

Habías estado planeando tu peregrinación por la Patagonia desde siempre. Siempre me divirtió la pasión y la vehemencia del tono de tu voz cuando te referías a esa adolescente cruzada che-guevariana siempre quisiste realizar y afirmabas te debías a ti mismo. La unidimensionalidad con la que veías el mundo, tu mundo, tu ciudad norteamericana tan separada de la realidad, tan exenta de conflicto, de lucha, de desastre, siempre se me hizo un tierno rezago de aquella niñez republicana y suburbana estoy segura que tuviste pero que yo nunca me preocupé en revisar. Lamento no haberte escuchado.

Si bien no lamento haberte dicho nos encontramos el próximo martes a las 6 y 30 p.m. en el 1300 Nicollet Mall cuarto 915, para luego abordar un vuelo one-way a Miami el lunes al medio día; lamento, sinceramente, no haberte escuchado. No recordar de ti más que tu visión republicana-pentecostal del mundo, tus ojos azul lago minesotense, el horrible amarillo solar de tu pelo y ese cuarto en el noveno piso. Ese cuarto que resultó no ser suficiente para que yo lamente verte partir, lamente haberte dejado con un I see you next Tuesday, my sweet naive T, I see you next Tuesday.



I will (not) see you next... You will (not) see me…ever.




No, no es tán facil como entrar a la tienda de zapatos, elegir esos rojos rubí y esperar por casas voladoras, caminos dorados o un there´s no place like home para cambiarte las escenas grises a technicolor mágicamente.

No, la magia no existe.




let´s go shopping








quizás, quizás, quizás

(sin puntuación)

by mentolada on 28.11.07

(y entre paréntesis)


cuando-trato-de-escribir-bien-académico-- se-me-sale-el-color-rojo-por-todos-los-márgenes-y-siempre-ando preocupada-que-me-retengan-nota-por-revolucionaria

me-detengo-a-pensar--y-recuerdo--que-llevo-una-vida-realmente-burguesa-y-que-yo-odio-lo-burgués

así--que-uno-termina-odiándose-un-poquito-todos-los-días-por-vivir-en-eterna-contradicción con-como-se-levanta-piensa-almuerza-camina-dice-cena-y-duerme


(por eso y muchas cosas más…)


últimamente*no*digo* mucho***almuerzo*poco*** camino*largo*y*sola**por*calles*que*ya memoricé***cruzándome*con*las*mismas*caras*que*poco*a* poco*se*han*hecho*familiares


(la familiaridad es el principal síntoma de la ceguera)


el^otro^día^se^me^acercó^un^completo^extraño^y^me^quiso^tomar^una^foto^^^^lo^miré^y^sin^siquiera^inmutarme^le^dije^no^gracias^^y^seguí^mi^camino^^^^no^sé^si^fue^el^efecto^de^la^instalación^de^fotos^que^han^sembrado^en^los^caminos^del^parque^^pasión^por^las^personas^^lo^que^lo^impulsó^a^preguntarme^^mientras^yo^miraba^las^fotos^^ si^podía^fotografiarme^mirando^fotos^de^personas^que^si^ se^dejaron^fotografiar


(a veces uno se queda atrapado en una telaraña)



o/quizás/le/conmovió/el/verme/llorar/ligeramente//en silencio//pero/sonriendo


es/que//////cada/una/de/las/fotografías/tiene/algo/tanto/ infinitamente/triste/como/feliz/esperanza/y/desesperanza

todavía/no/terminé/de/verlas/todas///empecé/antes/del/amanecer/y/ni/ siquiera/llegué/al/medio/día/todavía////me/quedan/horas/por/recorrer
(demasiadas)

mientras+caminaba++y+me+detenía+en+cada+foto++no+pude+dejar+de+mirar+a+la+gente+a+mi+alrededor+y+registrar+sus+reacciones++++hay+ciertas+miradas+que+no+siguen+la+ curva+de+la+sonrisa+nunca++++existen+otras+que+no+ necesitan+de+una+boca+para+sonreír+y+también+hay+ aquellas++que+a+pesar+de+nunca+haber+aprendido+a+sonreír+la+felicida+++te+deslumbran+con+la+mejor+de+las+puestas+en+escena

(hay demasiados actores en esta comedia)


y>sí>>>cuando>yo>trato>de>escribir>académico>>me>salen>cosas>de>una>tonalidad>algo>rojiza>>o>comienzo>a>escribir>visceralidades>como>estas>sobre>semanas>>quisiera>que>no>fueran>mías>pero>lamentablemente>ya>me>guardé>en>el>bolsillo

(me ando robando a mi misma)


porque ninguna de mis ideas soportan la pausa

epistolar

by mentolada on 14.11.07

la primera carta de amor se la quedó ella. la segunda, corregido el amor y borrado el anhelo, se la dio a él.


él, todavia la guarda.








el tres no existe

encuentros cercanos de todo tipo

by mentolada on 7.10.07

(Hace aproximadamente un mes me senté al costado de una chica que escribía con vehemencia sobre unas facturas, jugueteaba con un anillo de compromiso mientras hablaba consigo misma, sumando y restando las mismas cifras compulsivamente como esperando estar equivocada.)



(Cuando se llevó consigo el anillo, las facturas y esa operación matemática que nunca cambió, me quedé con esa imagen de su dedo índice girando el anillo en el anular una y otra y otra vez)



Nunca he visto un anillo de compromiso tan de cerca. Tan real. (pensé)

Es, sin embargo, falso. Aún así, apuesto que la promesa que vino con él es real.



(algunas veces tengo estos surreales pensamientos optimistas solo para fastidiar a la realidad y su cruel hábito de siempre darme la razón)



***




La semana pasada vi a una morena de pie en el lado de un camino con un saco rojo, zapatos rojos y una cartera roja… esperando por una luz que nunca cambió.

No sé por cuanto tiempo se quedó ahí.



(estamos todos esperando)





***


El lunes pasado vi una señal que no pude comprender.

Últimamente estoy viendo demasiadas señales que no entiendo.



(a ti… menos)



***


Ayer, una pequeña luz se ha encendido en cada uno de los lóbulos de mi cerebro y una decisión, que más parece petición popular, ha sido (finalmente) tomada. Algo, tenía que ceder.

Los residuos de esa manzana envenenada que me comí entera bajo el amparo de ese argumento débil de no vivir a medias, han sido por fin expulsados de mi sistema tras una regurgitación mental dolorosa.

La era del populismo ha terminado.

Bienvenido sea el darwiniano libre mercado. La oferta, de ahora en adelante, responderá únicamente a la demanda. Veremos si el laissez faire hace algo por nuestro producto bruto interno; y lo educa, aunque sea un poquito.



(la lección ha comenzado)



aprende pues ¿no?