todas las almas
Tengo que admitir que no sabíamos bien lo que estábamos haciendo. Más aún me siento obligado a confesar que no recuerdo bien si fui yo quien propuso ese encuentro fugaz o fue ella con toda esa despiadada inocencia de nínfula quien con una mirada orquestó esos minutos apurados que le robamos a la noche.
Tengo que admitir que no sabíamos bien lo que estábamos haciendo. Más aún me siento obligada a confesar que fui yo quien, escudada tras esos dos vasos de whisky sobre un estómago vacío de todo sentimiento y un corazón exprimido de toda responsabilidad, desechó toda la inocencia sin ni una onza de malicia, deseo ni arrepentimiento; y le regaló esos minutos apurados a él y a la noche.
mi verdad, tu mentira
Cuando caminamos por la calle se inicia una batalla graciosísima de genialidad, donde ni ella ni yo cedemos. Yo pienso esta vez, cada vez, todas las veces que; dónde se esconden chicas así, tan cercanas al cromosoma XY pero con tanto del XX que no te queda otra más que enamorarte perdidamente y en silencio. Rogando tras cada encuentro que ella no caiga a cuenta de que una palabra, gesto, inhalación bastaría para romperte la razón en pedacitos nanóscopicos.
En dónde se esconden estas niñas-mujeres, tan cercanas a los dulces sueños de nuestra infancia y tan por encima de nuestras conservadoras expectativas de la madurez; para poder evitarlas, para poder caminar al otro lado de la calle, tomar otro elevador, subirse a otro tren, escoger otro destino, evitando así toda esta pérdida de la calma, el infinito desasosiego, este abandono de uno mismo, de tu norte, del mañana, de… En dónde se esconden estos seres tan endemoniadamente perfectos de realidad, honestidad y transparencia. En dónde, en dónde, en dónde…
En dónde se esconden estas niñas-mujeres, tan cercanas a los dulces sueños de nuestra infancia y tan por encima de nuestras conservadoras expectativas de la madurez; para poder evitarlas, para poder caminar al otro lado de la calle, tomar otro elevador, subirse a otro tren, escoger otro destino, evitando así toda esta pérdida de la calma, el infinito desasosiego, este abandono de uno mismo, de tu norte, del mañana, de… En dónde se esconden estos seres tan endemoniadamente perfectos de realidad, honestidad y transparencia. En dónde, en dónde, en dónde…
yo anhelo, tu anhelas, nosotros anhelamos
No lamento informarte que a mi no me importó nada. Cero sarcasmo, cero cynicism, cero ill will... honest.
Cuando nos despedimos en la estación de buses en la intersección de Nicollet Ave. y Franklin Ave. recordé que a tan sólo unas cuadras quedaría sin ser reservado cada martes a las 6 y 30 p.m. ese cuarto del Hyatt que por casi cinco meses se convirtió en una de las razones para extender mi estadía y posponer tu viaje.
Habías estado planeando tu peregrinación por la Patagonia desde siempre. Siempre me divirtió la pasión y la vehemencia del tono de tu voz cuando te referías a esa adolescente cruzada che-guevariana siempre quisiste realizar y afirmabas te debías a ti mismo. La unidimensionalidad con la que veías el mundo, tu mundo, tu ciudad norteamericana tan separada de la realidad, tan exenta de conflicto, de lucha, de desastre, siempre se me hizo un tierno rezago de aquella niñez republicana y suburbana estoy segura que tuviste pero que yo nunca me preocupé en revisar. Lamento no haberte escuchado.
Si bien no lamento haberte dicho nos encontramos el próximo martes a las 6 y 30 p.m. en el 1300 Nicollet Mall cuarto 915, para luego abordar un vuelo one-way a Miami el lunes al medio día; lamento, sinceramente, no haberte escuchado. No recordar de ti más que tu visión republicana-pentecostal del mundo, tus ojos azul lago minesotense, el horrible amarillo solar de tu pelo y ese cuarto en el noveno piso. Ese cuarto que resultó no ser suficiente para que yo lamente verte partir, lamente haberte dejado con un I see you next Tuesday, my sweet naive T, I see you next Tuesday.
I will (not) see you next... You will (not) see me…ever.
No, no es tán facil como entrar a la tienda de zapatos, elegir esos rojos rubí y esperar por casas voladoras, caminos dorados o un there´s no place like home para cambiarte las escenas grises a technicolor mágicamente.
No, la magia no existe.
let´s go shopping
quizás, quizás, quizás
- 2 comments • Category: historias breves, histórico
- Share on Twitter, Facebook, Delicious, Digg, Reddit
2 comments
hey, que es esto...
exijo una mencion al libro en cuestion!
by Eleafar Cananita on 3:06 a. m.. #
ay
siempre arruinandome los
juegos
acaso marias dijo
que corazon tan blanco
aludia a shakespeare
no pues
no
pero daaaale
******************
todas las almas titulo de una novela de javier marias
by mentolada on 11:33 a. m.. #
Publicar un comentario